Una playita de rocas y guijarros en Ribadesella

Después de más de un año, esta semana volvemos a visitar Ribadesella, en Asturias, para conocer una playita escondida y algo distinta a las demás. Se trata de la playa de la Atalaya, y si queréis visitarla, no esperéis encontrar mucha arena.

Imagen tomada de mapio.net

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Un paseo marítimo de cine, en Llanes

¿Habéis visitado Llanes alguna vez?

¿Queréis saber desde que punto de la ciudad se puede ver el mar en todo su esplendor?

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La costa asturiana es mágica.

Siempre me lo ha parecido. Igual se debe a que la primera vez que fui consciente de estar en el mar fue precisamente en Asturias, y creedme cuando os digo que me enamoró a primera vista. Puede que no lo viese en la playa más bonita, y puede que no fuese el día más soleado, no lo sé. Lo que si sé es que, desde entonces, el océano ha tenido para mi un significado que trasciende cualquier definición que intente dar a los sentimientos que me evoca. El alfa y el omega, el principio y el fin…

Pero bueno, hoy no me quiero poner en plan romántico como en la entrada sobre el monte Corberu de Ribadesella. Lo que si quiero es mostrar un lugar que merece la pena visitar si uno va a Asturias.

Es el Paseo de San Pedro, en Llanes.

Visité Ribadesella en Septiembre de 2015, y aprovechando que estaba cerca, el último día de mis vacaciones decidí pasar por Llanes antes de volverme a casa.

Llanes tiene muchísimos lugares interesantes para ver: El Conjunto Histórico de la villa, la Torre de Llanes, el Palacio de los Duques de Estrada… A mi, por ejemplo, me gusta mucho su puerto.

imagen tomada de http://www.llanes.com/

Sin embargo, si hay algo sobrecogedor en esa ciudad, ese es el Paseo de San Pedro.

imagen tomada de http://mapio.net

Se trata de un precioso paseo marítimo a gran altura. Bordeando un acantilado, este mirador ofrece a quien lo atraviese una vista panorámica del mar Cantábrico, cuyas olas rompen contra las escarpadas paredes de roca sobre las que uno se encuentra, mientras, a lo lejos, el océano se extiende más allá del horizonte, brillando, en aparente calma (bueno, no siempre).

El Paseo de San Pedro, en sí, es un paseo largo, llano y verde, mínimamente ornamentado con algún que otro árbol y bancos para sentarse a contemplar el mar. Además del océano, también puede contemplarse la ciudad desde lo alto. Solo hace falta mirar al otro lado. De ella puede apreciarse la muralla medieval con sus torreones, el puerto pesquero, la playa, y los “Cubos de la Memoria” (obra de Agustín Ibarrola), entre otras cosas.

La historia de este lugar se remonta al siglo XIX, más concretamente al año 1847, cuando el ayuntamiento decidió donde se construiría el paseo para el cual se habían estado recaudando fondos durante el año anterior. 

Según la tradición, en su momento existió aquí una capilla consagrada a San Pedro, aunque los únicos restos históricos que pueden encontrarse en todo este camino son los de una antigua atalaya.

imagen tomada de https://www.asturias.es

La belleza de este lugar no ha pasado desapercibida, desde luego. José Luis Garci rodó aquí mismo una escena de su película “Historia de un Beso“. Pero no es el único cineasta que se ha interesado por este paseo o por Llanes en general. Y es que en Llanes se han rodado más de una veintena de largometrajes (o al menos, secuencias para los mismos), además de múltiples cortometrajes, anuncios, escenas de series de ficción, etc. Es por eso que, en el paseo marítimo, se encuentra esta curiosa escultura:

Y es que el ayuntamiento de Llanes hace ya tiempo que puso en marcha el proyecto cultural “Llanes de Cine”, que consiste en un recorrido por las rutas cinematográficas de toda la localidad.

Si queréis saber más acerca de los proyectos cinematográficos que se han rodado en esta ciudad y sobre los itinerarios turísticos que se ofrecen, podéis visitar la web llanesdecine.com, o el blog anaconbal.wordpress.com, en el que se habla en profundidad de “Llanes de Cine”.

Desde luego, Llanes es otro de esos Lugares de película, y, te interese o no el cine, es innegable que el Paseo de San Pedro es un lugar fascinante, que puede servir tanto de escenario para una película como de recuerdo personal, que se guarde en tu corazón.

Los cañones y la ermita que defienden Ribadesella

Quien visite la pequeña ciudad Asturiana de Ribadesella no debería irse sin antes haber coronado su cima. Este municipio costero está en la desembocadura del Rio Sella, del cual viene su nombre, y cuenta con múltiples atracciones turísticas que hacen de este destino vacacional un auténtico acierto. Uno de esos atractivos es La Ermita de La Virgen de la Guía, enclavada en el punto más alto pueblo, el Monte Corberu.

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Aunque conocida, a menudo pasa desapercibida por su localización. En mi caso, la descubrí hace unos siete años, un día que salí a pasear solo, desde el hotel en el que me estaba alojando. Y andando, andando…

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La Ermita en si es una belleza, pero… la localización en la que está situada es la auténtica atracción: En lo alto de una montaña, rodeada por tres cañones que miran hacia el vasto mar, y que defienden la ciudad de navíos, ya fantasmas, que navegaron tiempo atrás.

La capilla de la Virgen de la Guía posee un estilo protorrenacentista, y en su momento tuvo mayor tamaño, aunque en el siglo XIX sufrió una reconstrucción. Quien entre dentro podrá contemplar una bonita colección de maquetas a escala de distintos barcos, aunque he de confesar que nunca he llegado a entrar. Alrededor de la ermita se encuentran tres grandes cañones (que antaño fueron cinco), un ancla, un panel con información acerca de la historia de ese lugar…

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ermita-de-la-guia-1Y el mar. Por supuesto. Un vasto mar azul oscuro que se extiende hasta donde alcanza la mirada, y mucho más lejos.

Desde lo alto de ese acantilado, uno puede ser testigo de la belleza de esta bolita en el que vivimos. Igual es que a mi estas cosas me ponen romántico, pero… Mirando al océano, siento como las preocupaciones se alejan con cada ráfaga de brisa marina, y solo queda la inmensidad, susurrándote al oído que la mayoría de problemas que te amargan en el día a día, a menudo son solo tonterías superfluas. Sin embargo, el mar va a estar siempre ahí.

Ya se me ha ido la pinza.

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Volviendo a la historia de esta ermita, puedo decir que los cañones, en su momento, sirvieron para defender Ribadesella de navíos enemigos, de piratas y de conquistadores. Los dos cañones que faltan, por lo que se, hace tiempo que cayeron (o fueron tirados) al mar.

Por otro lado, La Virgen de la Guía es la patrona de los marineros. A principios del mes de Julio, se celebran las fiestas en su honor, momento en el que llevan a la virgen en procesión marítima, y momento también en el que esta montaña se llena de gente.

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El paseo hasta la Ermita también es un auténtico deleite. Quien lo recorra podrá ver toda la ciudad desde cada vez mayor altura; podrá disfrutar de la brisa marina; de las privilegiadas vistas panorámicas; del océano cantábrico… Y de un simpático lorito que, desde su ventana, imita a la perfección los sonidos de un teléfono móvil.

Lo dicho. Ribadesella es una ciudad preciosa, llena de lugares que visitar, entre ellos este. Para llegar, solo hay que poner rumbo hacia la Playa de la Atalaya, y delante del parque infantil que hay en esa calle, meterse por la que hay a la izquierda, la calle del Corbero Guía. Más fácil, imposible.

¿Te animas a descubrir por ti mismo la historia detrás de esta ermita?