Zabalburu, un centro comercial que pasó a mejor vida

Hace poco fui a la plaza Zabalburu, en Bilbao. Quien la conozca, sabrá que en ella hay una serie de torres/columnas/farolas… algo. No se lo que son, pero llamativas son un rato. Así que me dispuse a fotografiarlas para añadirlas al blog. Busqué un lugar donde pudiese tomar una buena captura, por lo que me subí a unas escaleras que había en un edificio enfrente del parque… y encontré algo que me dejó a cuadros.

20151026_164512

El encanto de este lugar era sobrecogedor. Era un centro comercial que había pasado a mejor vida. Calles enteras llenas de comercios cerrados, de carteles de “se traspasa”, “se alquila” o “se vende”.

20151026_16475120151026_164810

Me puse a corretear como un imbécil. Y no era para menos. ¡Había tanto que descubrir! Escaleras por aquí y por allá, locales y más locales (y casi todos cerrados). Portales… ¿Portales? Pues si, porque el Centro Comercial Zabalburu se encuentra entre y bajo las Torres Zabalburu, seis torres de más de 70 metros de altura.

20151026_164518

Pasé por encima de un… ¿Puente?

Sí, sí que era un puente. Un puente que estaba sobre lo que deduje que en otro tiempo fue una fuente. Pero ojo, que lo supe ver por las baldosas azules tipo piscina con las que estaba hecho el estanque.

20151026_164457

El centro comercial de Zabalburu fue el primer Shopping Centre de España ¡Y el más importante!… O al menos así lo anunciaban Construcciones Alcorta S.L, la empresa encargada de su construcción. Fue inaugurado en 1971, donde antes se encontraba el palacio de la familia que da nombre al lugar y cuyo derribo, para muchos, supuso el primer error que lapidaría el resto del proyecto y el porvenir del mismo barrio.
“Cuatro plantas… más de dos kilómetros de escaparates a la calle, dos grandes almacenes y aproximadamente 100 establecimientos más… y con aparcamiento subterraneo”. Desde luego, prometía.

20151026_164841

Y lo dicho. Se anunciaba a lo grande, pero por lo que parece, fracasó. Puede que estuviera en auge en algún momento de su existencia, o que la gente faltase desde el mismo día de su inauguración.
Pero los remanentes de este centro comercial, desde luego, no es que digan nada bueno.

20151026_16513720151026_165121

Lo cierto es que este lugar me fascinó. Se podía palpar la decadencia de un sistema que no funcionaba. Un lugar pensado para el gentío y el consumismo, que ahora se cae a pedazos por la falta de vida. Letras que se caen, luces que cuando se funden no se renuevan, preludio del fin inevitable que está experimentando este centro comercial.

20151026_16460620151026_16465720151026_165039

Me metí aún más en mi aventura imaginaria al oir una banda sonora mientras miraba el letrero con todos los comercios de cada planta. Seguía sonando música… ¿Pero para qué? Era como si el mismo centro comercial se aferrase a lo poco que le quedaba de ese sueño que nunca fue. Como si con esa banda sonora rememorase los momentos felices que vivió años atrás, mientras su vida se va desvaneciendo inevitablemente, sin que ninguno de los que pasan por ahí hagan nada para remediarlo.
Pobre.

Era como andar por un pequeño pedacito de ciudad fantasma pero en medio del corazón de Bilbao.

20151026_164503

Pero igual lo que yo estaba oyendo era la música de algún bar cercano y me estoy montando aquí una película…

En cualquier caso, el sitio es bastante interesante de ver. En el Centro Comercial Zabalburu, parece como si el tiempo se hubiese detenido hace 30 años aproximadamente, y eso le da aún más encanto al lugar. Pero cuidado con visitarlo a determinadas horas, sus galerías no tienen fama de ser seguras precisamente.
En serio. Cuidado.

20151026_164257

Aún y todo, hay locales que sobreviven. Bares, supermercados, clubs y after hours… Y una bonita tienda de costura que parece resistirse al paso del tiempo.

20151026_165203

Quien quiera, es libre de visitar este centro comercial.. pero mejor durante el día, y con luz natural.

20151026_164245

A mí, fascinación y decadencia. ¿A ti, qué te transmite?

Los cañones y la ermita que defienden Ribadesella

Quien visite la pequeña ciudad Asturiana de Ribadesella no debería irse sin antes haber coronado su cima. Este municipio costero está en la desembocadura del Rio Sella, del cual viene su nombre, y cuenta con múltiples atracciones turísticas que hacen de este destino vacacional un auténtico acierto. Uno de esos atractivos es La Ermita de La Virgen de la Guía, enclavada en el punto más alto pueblo, el Monte Corberu.

ermita-de-la-guia

Aunque conocida, a menudo pasa desapercibida por su localización. En mi caso, la descubrí hace unos siete años, un día que salí a pasear solo, desde el hotel en el que me estaba alojando. Y andando, andando…

IMG_20150920_1806342398148166_9d2cfc1479_o

La Ermita en si es una belleza, pero… la localización en la que está situada es la auténtica atracción: En lo alto de una montaña, rodeada por tres cañones que miran hacia el vasto mar, y que defienden la ciudad de navíos, ya fantasmas, que navegaron tiempo atrás.

La capilla de la Virgen de la Guía posee un estilo protorrenacentista, y en su momento tuvo mayor tamaño, aunque en el siglo XIX sufrió una reconstrucción. Quien entre dentro podrá contemplar una bonita colección de maquetas a escala de distintos barcos, aunque he de confesar que nunca he llegado a entrar. Alrededor de la ermita se encuentran tres grandes cañones (que antaño fueron cinco), un ancla, un panel con información acerca de la historia de ese lugar…

IMG_20150920_181524IMG_20150920_180457

ermita-de-la-guia-1Y el mar. Por supuesto. Un vasto mar azul oscuro que se extiende hasta donde alcanza la mirada, y mucho más lejos.

Desde lo alto de ese acantilado, uno puede ser testigo de la belleza de esta bolita en el que vivimos. Igual es que a mi estas cosas me ponen romántico, pero… Mirando al océano, siento como las preocupaciones se alejan con cada ráfaga de brisa marina, y solo queda la inmensidad, susurrándote al oído que la mayoría de problemas que te amargan en el día a día, a menudo son solo tonterías superfluas. Sin embargo, el mar va a estar siempre ahí.

Ya se me ha ido la pinza.

IMG_20150920_180651 (1)

Volviendo a la historia de esta ermita, puedo decir que los cañones, en su momento, sirvieron para defender Ribadesella de navíos enemigos, de piratas y de conquistadores. Los dos cañones que faltan, por lo que se, hace tiempo que cayeron (o fueron tirados) al mar.

Por otro lado, La Virgen de la Guía es la patrona de los marineros. A principios del mes de Julio, se celebran las fiestas en su honor, momento en el que llevan a la virgen en procesión marítima, y momento también en el que esta montaña se llena de gente.

3014454569_ebf9fa6bc0

El paseo hasta la Ermita también es un auténtico deleite. Quien lo recorra podrá ver toda la ciudad desde cada vez mayor altura; podrá disfrutar de la brisa marina; de las privilegiadas vistas panorámicas; del océano cantábrico… Y de un simpático lorito que, desde su ventana, imita a la perfección los sonidos de un teléfono móvil.

Lo dicho. Ribadesella es una ciudad preciosa, llena de lugares que visitar, entre ellos este. Para llegar, solo hay que poner rumbo hacia la Playa de la Atalaya, y delante del parque infantil que hay en esa calle, meterse por la que hay a la izquierda, la calle del Corbero Guía. Más fácil, imposible.

¿Te animas a descubrir por ti mismo la historia detrás de esta ermita?

Una piedra que mira al sol, en Vitoria-Gasteiz

Cuando me decidí a trabajar en este blog con Patri y Carol, lo primero que pensé fue: ¿Y de que lugares puedo hablar yo? Aunque resido en Bilbao, nací en Vitoria-Gasteiz, y lo cierto es que me parece una ciudad preciosa. Se que se me venían a la mente cientos de espacios llamativos, de los que poder hablar, pero… todos me parecían conocidos… normales… Vamos, los de siempre. 

De repente sentí que no conocía para nada mi ciudad, y tenía que ponerle fin. Me armé con el móvil, salí a buscar tesoros ocultos… Y decidí sacarle una foto a la primera piedra con la que me tropecé. 

20151024_184411

¿¡Como no se me había ocurrido antes!? ¡Si lo tengo delante de mi casa!

He pasado por aquí… cientos de veces. Durante la nevada de Febrero de 2015 incluso fabriqué un muñeco de nieve delante de él. Este pedrusco ha estado aquí siempre, y sin embargo uno no repara en él hasta… bueno, hasta que lo hace. 

Lo poco que sabía de él era que se trataba de un memorial, y que daba nombre a la calle: Los Astrónomos. Pero… ¿Que astrónomos? ¿Es que se reunían un montón de señores a ver lluvias de estrellas en este lugar?… Pues casi. 

solar-eclipse-1860-granger

Ilustración de la observación del eclipse desde Palencia

En 1860, el 18 de julio, tuvo lugar un eclipse de Sol total. España se convirtió en un punto de reunión para grandes personalidades de la astronomía mundial, a raíz de que el eclipse iba a pasar justo por encima. 

Mapa por Francisco Coello de Portugal y Quesada

Álava, concretamente, se convirtió en una de las regiones más privilegiadas para la observación del fenómeno. Se podría decir que Vitoria-Gasteiz tenía asientos en primera linea para el espectáculo. 

Numerosas personalidades se acercaron a este lugar para poder estudiar el eclipse. Entre otros, los astrónomos Weyer de Kiel, Moelder de Dorpat y H. Goldschmidt.

Sin embargo, la verdadera acción se estaba dando en una localidad cercana, en Rivabellosa, donde el astrónomo e inventor Warren de La Rue (inventor de la bombilla incandescente) fotografió el eclipse. Fue uno de los primeros eclipses totales fotografiados. ¡Y lo hicieron desde Álava!

firsteclipsephoto-blog Toulouse_-_L'éclipse_de_La_lunette_M._Raux_(Baux_^)_et_..._(illisible)_coll._humide_-_Fonds_Trutat_-_MHNT.PHa.814.105

En este monumento, el Monolito de los Astrónomos, viene escrito el siguiente recordatorio: 

“En este terreno se situaron las misiones científicas enviadas por diferentes naciones para estudiar el eclipse total de sol que tuvo lugar el día 18 de julio de 1860”.

20151024_184509

Quien iba a decir que en esta colina (que hoy en día es una plazoleta rodeada por un parque) se reunieron auténticos eruditos, llegados de distintos puntos del globo, para ser testigos privilegiados de un fenómeno natural tan sobrecogedor como inusual.

El eclipse tuvo lugar a las 13:37. Que en Vitoria-Gasteiz no haya sol durante el día… no es que sea nada nuevo que digamos. Pero por una vez, no se trataba de un nubarrón. 

20151024_184444

Este memorial que ha vivido dos siglos en esta colina pasa desapercibido ante monumentos mucho más grandes y vistosos. Pudiendo ver catedrales, parques que parecen auténticos bosques, museos… muy pocos vendrían a esta ciudad para ver este pedrusco.

Sin embargo, esta piedra vieja y desgastada me hizo comprender el verdadero objetivo de este blog.

Vamos a buscar tesoros

Imagen Josu Cañón

Si sois como yo… os habréis pasado media vida viajando, desentrañando los más ocultos secretos en las más alejadas tierras. Habréis encontrado auténticas maravillas, pisado lugares majestuosos, con historias míticas, memorables. Habréis vislumbrado tanto lo especial como lo mundano de aquellos sitios que, aún siendo poca cosa, han conseguido abrirse paso hasta afincarse en una parcela de vuestro corazón. 

Y después de todo eso, habréis levantado la mirada de vuestras pantallas y un chorro de sol os habrá quemado la retina. 

Sin embargo… si realmente sois como yo… aunque hayáis pasado media vida pegados a un televisor, un ordenador o una consola… Al abrir la puerta que da al mundo, os habréis fascinado incluso con los detalles más simples. 

¿Que más le da a la humanidad que un diente de león esté creciendo en el resquicio entre dos escaleras?

Pero… a ti te importa. 

Así que cuando me propusieron trabajar en este blog, la idea me entusiasmó. 

Es hora de dejar a un lado la ficción y los mundos virtuales. Es hora de pasar a esa fantasía que es la realidad y descubrir que secretos nos esperan en nuestros alrededores. Grandes, pequeños, vistosos, absurdos… Ocultos a la mirada, hasta que uno se fija. Con Piensa en un lugar, quiero que lugares simples se conviertan en mágicos, que salgan a la luz auténticas reliquias urbanas. Quiero que este blog sea el impulso que nos motive a salir, descubrir el mundo que nos rodea y mirar con los ojos de un niño incluso a las cosas menos fascinantes. 

Porque lo que para uno es algo mundano, para otro puede ser un tesoro.