Excursiones de verano en abril

Aunque el tiempo haya decaído algo estos días, no podemos negar que estos últimos fines de semana están siendo un regalo. Días para desconectar y disfrutar, que te obligan a salir de casa.

Así que eso hicimos el sábado pasado mis amigos y yo. Nos cogimos el coche… y nos fuimos a Lekeitio.

Lo bueno también de estos días, desde que adelantamos una hora el reloj es que poco a poco los días son mucho más largos. Podemos disfrutar de una plena luz del sol hasta casi las 9 de la noche.

Yo debo admitir que el invierno es una de las estaciones del año que más me gustan (se que es raro, pero es así, quizás sea la navidad…) pero con este tipo de cosas (el buen tiempo, la temperatura, las horas de luz…) me hace pensar mucho en la primavera y el verano.

Salimos de Bilbao hacia las 5:15 de la tarde, y no recuerdo bien a qué hora exactamente llegamos al pueblo pesquero pero no mucho tarde de las 18:30.

Aparcamos en uno de los parking de la entrada, porque sabíamos que si entrábamos al pueblo no íbamos a conseguir sitio. Menos en un día como estos.

Bajando hacia la parte vieja del pueblo paramos en una panadería heladería y nos compramos un helado. Esto ya se iba pareciendo más a una excursión de verano.

Y con el helado en mano nos dirigimos hacia la playa. Vimos que la marea no estaba alta así que podíamos intentar pasar a la Isla de Garraitz por el malecón de Lazunarri, recientemente restaurado en 2015.

A la mitad del mismo nos dimos la vuelta. Aunque la marea estuviese baja veíamos que las olas empezaban a empapar todavía más el acceso. Había gente mejor vestida para la ocasión (con pantalón corto o incluso parte de bañador) y como no era nuestro caso decidimos dejar el paseo para otro día.

Así que nos volvimos al puerto, lugar donde hicimos las fotos que he puesto arriba para comenzar la entrada.

Es un lugar que tiene mucho encanto. Pronto decidimos tomar algo en una de las terracitas con vistas al mismo.

Y posteriormente decidimos proceder con el paseo. Ya eran más tarde de las 20:00h. y mirad con qué luz podíamos estar todavía. Ahora tocaba callejear un poco por la parte vieja. ¿No es una de las zonas más especiales de los pueblos y las ciudades para vosotros también? A mí me encantan.

Nos encontramos con muchos gatitos.

Paseando y paseando volvimos al mismo lugar, el puerto. En esta ocasión decidimos ir más arriba y disfrutar de las vistas desde otra parte.

No se aprecia bien en ninguna foto, pero desde este lugar veíamos el faro. Su luz cada vez se percibía mejor. Esto me recordó un libro que leí en la universidad La Isla de los Cinco Faros, de Ferran Ramon Cortes Muntaner. Libro que disfruté mucho y volvería a leer una y otra vez.

Y como podéis observar, poco a poco la luz se apagaba. Nos íbamos quedando más a oscuras. Momento en el que decidimos dar la vuelta e ir a por el coche. Eran más tarde de las 22:00 h.

Y vosotros, ¿qué planes estáis llevando a cabo estos fines de semana? ¿Visitaríais Lekeitio? Yo desde luego lo recomiendo.

¡Feliz martes, y feliz semana!

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