Recorriendo el largo mirador santanderino: segundo tramo

El jueves pasado comenzamos recorriendo el largo paseo marítimo santanderino de la Avenida Reina Victoria y este jueves toca terminarlo.

¿Nos acompañáis durante el resto del camino?

El pasado jueves nos quedamos frente a la península de la Magdalena, decidiendo si continuar por el paseo marítimo o visitar el parque. Si quisiéramos economizar el tiempo, la opción más inteligente sería adentrarnos en la Magdalena, visitar su jardín, su zoo, su museo y su palacio; después salir y continuar por la avenida. 

… Pero en este blog parece que nos sobra el tiempo (aunque ya os digo yo que no)…

Así que vamos a seguir recorriendo el segundo tramo de este extenso paseo marítimo de Santander, y ya visitaremos la Magdalena más adelante.  

La Avenida de la Reina Victoria fue construida para unir El Sardinero con el centro de la ciudad. Se trataba desde el inicio de su existencia, de un paseo pensado para la nobleza y la clase alta. Es por eso por lo que se edificaron numerosos palacetes, casonas y hoteles de lujo para la corte que compartía veraneo con la Casa Real de Alfonso XIII. No cabe duda de por que disfruta de vistas tan fantásticas y cuenta con accesos directos a varias playas de la ciudad: A la playa de Los Peligros, la playa Bajada de Cioli o la playa de la Magdalena por la parte sur (la que mira a la bahía), y a la playa del Sardinero, en la que se encuentran la del Camello (conocida así por contar con una formación rocosa que recuerda al animal de dos jorobas) y la de La Concha (y no, no me refiero a la famosa playa de Donostia). 

Desde luego, se trata de un lugar privilegiado para observar el mar con comodidad. ¡Imaginad las vistas que deben de tener desde sus ventanas quienes vivan delante de este paseo!

En fin, sigamos hacia adelante.

No tardamos mucho en encontrarnos con otra obra de arte. En este caso se trata de una pieza en honor a Enrique Gran, un pintor Santanderino que vivió durante el siglo pasado. Su estilo pictórico era impresionista en la gran mayoría de sus pinturas y sus obras se encuentran expuestas en varios museos del mundo: El Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander y CantabriaMuseo de la UNESCO de Nairobi, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, Museo Español de Arte Abstracto de Cuenca, o el Storm King Art Center de Nueva York.

¿Dije una obra? ¡Quise decir dos!

Ambas realizadas por la escultora santanderina Gema Soldevilla, cuyas obras poseen gran importancia para su tierra: Cantabria. 

Nos paramos a mirar el mar un momento. La Magdalena se ve a lo lejos y, detrás de esta, podemos apreciar un pequeño islote con un faro. Se trata de la Isla de Mouro.

Seguimos adelante entre columnas entramadas, vegetación, vistas, azul y salitre. Cruzamos una plaza en la que no se muy bien por que no me paré a fotografiar de cerca ese pequeño altar que tiene al fondo (supongo que fue porque empezaba a tener hambre y quería encontrar un lugar donde comer). 

No tardamos mucho en atravesar toda esa zona hasta llegar a una zona llena de hoteles. Nos estamos acercando a un importante punto neurálgico de la ciudad: La Plaza de Italia, frente a la cual se encuentra el Gran Casino del Sardinero. Pero antes de llegar nos topamos con otra escultura más. 

En esta ocasión tenemos ante nosotros una obra dedicada a un importante científico, geólogo, mineralista, zoólogo y filósofo cántabro: Augusto González de Linares.

Nacido en 1845, Augusto dedicó su vida a la ciencia, la filosofía y la enseñanza. Defendió la teoría de la evolución y la libertad de cátedra en una época en la que aún no calaban en España, y esto en su momento le costó su cátedra durante varios años. 

Hoy en Santander se le dedica esta obra en su honor. 

Y llegamos hasta la Plaza de Italia, el Gran Casino del Sardinero, los hoteles, etc. 

Hemos llegado al final de la Avenida de la Reina Victoria, un mirador sin igual.

Pero… aunque este sea el final del camino… Aún queda mucho por explorar. Pero lo haremos más adelante, porque ahora lo que toca es sentarse y descansar. 

O bajar a la playa a darse un chapuzón (aunque a nada de entrar en diciembre y con el invierno que se nos avecina… difícil lo veo).

Ya se que no es una entrada muy otoñal, pero bueno… de vez en cuando conviene olvidarse un poco de los chubascos, las nubes grises y el frío in-crescendo.

A veces nos viene bien recordar el verano, deleitarse con sus brillos y sentir su calor.

¿Y tú? ¿Prefieres frío o calor?

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