Un paseo en barco hasta Santander

Hoy os voy a proponer algo especial: ¡Una vueltecita en barco! ¿Os apetece?

Nos vamos a Cantabria, a la localidad de Somo, donde cada 15 minutos zarpa un bote hacia la ciudad de Santander

¡Venga, todos a bordo!

A principios de Agosto pasé una semana en Isla, un pueblecito de Cantabria, y como quedaba cerca, mis padres me acercaron en coche a Somo para poder viajar hasta Santander en lancha. 

Antes de realizar mi viaje a Santander, dejé pasar un par de barcos para ver un poquito la zona y sacar algunas fotos. La playa de Somo no es la más grande del mundo pero las Dunas del Puntal son realmente impresionantes. Se extienden por la bahía de Santander a través de más de dos kilómetros. 

Desde las dunas puede verse a lo lejos el Palacio de la Magdalena, un enclave turístico y muy llamativo que se encuentra en la capital cántabra y del que tengo pensado hablaros en mayor profundidad dentro de unos cuantos jueves. 

Después de ver un poquito la zona (en la que ya había estado años atrás), me fijé en una escultura que adorna el muelle de Somo. Se trata de la imagen de una joven esculpida en bronce, que mira en dirección al mar mientras agita un pañuelo con su mano derecha, despidiéndose de alguien que parte en barco desde ese mismo lugar. Una estampa evocadora y melancólica que se endulza gracias a la sonrisa y la mirada de la muchacha, augurio de buen porvenir quien zarpa.

Esta escultura se titula “Los Adioses”, su autor es Javier Soto y fue inaugurada en 1994.

Cuando llegó otro barco, fui a sacar mi ticket al quiosco de la compañía “Los Reginas” y me puse a la cola. Por si os interesa, aquí tenéis la lista de horarios y precios de esta compañía.

Y, tras sentarme en el barco, este zarpó rumbo a Santander en un viaje a través de la bahía de Santander, de veinte minutos de duración y con una parada en la localidad de Pedreña.

Y mientras recorremos la bahía, he pensado que podría contaros también un poquito la historia en torno a la compañía de barcos y a los viajes por esta bahía cántabra. 

¡Ya zarpamos desde el muelle!

Lo cierto es que el paso en barca por la bahía de Santander se remonta varios siglos atrás, como la propia página de las embarcaciones “Los Reginas” nos narra en su apartado de historia. 

¡Más que siglos, se remonta milenios! Hasta la época de los romanos, quienes fundaron el “Portus Victoriae” (Puerto de la Victoria) en la época de las guerras cántabras

Aunque no se sabe con exactitud donde se ubicaba este puerto, varios historiadores concuerdan en que se situaba en Santander. 

En aquel entonces, el paso por la bahía se llevaría a cabo gracias a los rudimentarios medios que fueron evolucionando con siglos y siglos de historia. Del remo se pasó a la vela, y de esta al vapor. 

En 1841 se puso en servicio una muy popular linea de embarcaciones: “Las Corconeras”. Esta linea enlazaba Santander con varias localidades más: Pedreña, el Astillero y la playa El Puntal, del municipio de Ribamontán al Mar

En 1879 tomaron el relevo los “Zarcetes”, otro servicio de barcos, para ser estos sucedidos en 1901 por “Diez Hermanos”, la empresa familiar de la que desciende “Los Reginas“, actual empresa de barcos que atraviesan la bahía. 

¡Y llegamos a Pedreña! Una vez partimos de aquí, nos pidieron los tickets del viaje. 

 

Los “Diez Hermanos” establecieron a principios del siglo pasado (en 1918) el primer servicio regular entre Santander, Pedreña y Somo con frecuencia diaria y en lanchas modernas.

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Esta empresa también organiza excursiones durante todo el año a excepción del invierno, a través de la Ría de Cubas (que desemboca en esta bahía) y por varios lugares naturales de interés que se encuentran en el litoral.

Poco a poco vamos llegando, Santander está ahí delante. 

El paseo fue una gozada. Además, aunque estaba anunciado que lloviese durante toda la mañana y el mediodía, el tiempo se portó bien en lo que tardamos en llegar a nuestro destino. 

El sol, el cielo, las nubes, las olas y la brisa marina… Para mi, al menos, el viaje no pudo ser más ideal. Igual es que me conformo con poquito (y ya os digo yo que no, que soy un caprichoso). 

Y, por fin, hemos llegado a Santander. 

Bueno, espero que os hayáis divertido viajando con nosotros, y que no os haya mareado el paseo en lancha. Tengo pensado hablar bastante de Santander en las próximas semanas, así que podéis ir desembarcando y aclimatándoos, porque el viaje por Cantabria y su capital no ha hecho más que comenzar.

¿Os llama la idea?

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2 pensamientos en “Un paseo en barco hasta Santander

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