Una segunda visita al parque de Doña Casilda

Como prometí hace un par de semanas, hoy volvemos al parque de Doña Casilda, en Bilbao, para conocer un poquito más a fondo su historia. 

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Hace dos semanas hicimos una primera visita al parque de Doña Casilda, y esta semana vamos a realizar la segunda. Y si en la primera pudimos conocer una parte de las muchas curiosidades que este parque tiene para ofrecernos, en esta segunda visita vamos a conocer un poquitín de la historia, el diseño y la arquitectura del lugar. 

No pretendo enrollarme mucho con esta entrada, la verdad. Y lo cierto es que la historia de este parque no tiene gran misterio, pero conocerla puede ser una experiencia enriquecedora y apasionante si a uno le gusta indagar en el pasado. 

Así que para empezar, hay que señalar que el parque de Casilda Iturrizar está situado en el distrito de Abando, más concretamente en el barrio de Indautxu

La construcción de este parque se aprobó en el año 1907 y su construcción se llevó a cabo entre los años 1912 y 1920, de la mano del arquitecto Ricardo Bastida y del ingeniero agrónomo Juan de Eguiraun.

El nombre por el que se le conocía era “Parque del Ensanche” (por encontrarse en el ensanche de la ciudad), y tenía una extensión de 85200 metros cuadrados. 

Se trata de un jardín de estilo inglés que entremezcla el estilo romántico y el de los jardines franceses. 

Durante mucho tiempo fue el único pulmón verde de Bilbao, y uno de los elementos más significativos con los que contaba era La Pérgola.

Fue realizada en 1927 por Pedro Ispizua y se trata de un plaza ovalada delimitada con columnas y en cuyo centro hay un espacio donde se celebran eventos. También se encuentra en su centro la Fuente Cibernética, que ofrece espectáculos de luz y sonido (además de agua, claro). Aunque eso, obviamente, en 1927 no pasaba. 

Imagen tomada de Wikimedia Commons

Durante unos pocos años el nombre del parque pasó a ser “Parque de las Tres Naciones”, en representación de las tres naciones aliadas durante la guerra civil española: Alemania, Italia y Portugal. No fue hasta 1945 que el parque de Doña Casilda comenzó a llamarse así, coincidiendo con el traslado de su busto desde Moyua hasta aquí. Fue colocada (en un primer momento) en el centro de la Pérgola, donde antes se encontraba la Musa de Arriaga, que ahora está frente al museo de Bellas artes

Imagen tomada de Wikimedia Commons

En el año 2006 comenzó una ampliación del parque con la que ganó 30000 metros cuadrados más. La decisión de soterrar y desviar el trazado de los cercanías hacia el interior de Bilbao fue uno de los factores determinantes a la hora de posibilitar esta ampliación. 

Para llevar a cabo esta reforma hubo que realizar también importantes cambios en el terreno que iba a emplearse. El arroyo Helguera, por ejemplo, pasa por debajo de Doña Casilda, pues en 2006 fue canalizado. Desemboca en la Ría de Bilbao, cerca del Puente de Deusto.

La zona de los alrededores del Museo de Bellas Artes de Bilbao también fueron reformadas, y de ese museo precisamente quería hablar también en esta entrada. 

Imagen tomada de Wikimedia Commons

El Museo de Bellas Artes de Bilbao se encuentra situado en este parque. El edificio original es de estilo neoclásico. Fue proyectado por los arquitectos Fernando Urrutia y Gonzalo Cárdenas, inaugurado en 1945 y declarado Monumento Histórico-Artístico en 1962.

Y los miércoles la entrada es gratuita (yo lo dejo caer…).

Por otro lado, también está el edificio moderno, levantado por Álvaro Líbano y Ricardo Beascoa en el año 1972. La reforma que se llevó a cabo en el año 2000 vino de la mano de Luis María Uriarte y permitió al museo ganar 1000 metros cuadrados de espacio expositivo además de abrir un auditorio con más de 200 butacas, una biblioteca y un restaurante. 

Frente al museo y en el límite del parque podemos encontrar cierta obra de la que Carolina ya habló hace un tiempo en la entrada “La obra de arte más brillante de Bilbao”. Se titula “The Garden of Delights” y consta de una serie de farolas cuya disposición pretende representar un luminoso bosque.

Creo que ya lo mencioné en la anterior visita al parque, pero en este lugar podemos encontrar más de 1500 árboles de 71 especies diferentes, de todos los continentes del mundo. Bueno… al menos de todos los que tienen árboles. 

(Por cierto, si buscáis acerca de bosques en la Antártida posiblemente encontrareis información bastante curiosa e interesante).

Y… por ahora me temo que esto es todo. 

Obviamente hay muchos detalles que no he mencionado (especialmente en lo referente a las reformas), muchos nombres que no he dicho y algunas partes del parque que no he desentrañado, pero merece la pena pasar a visitarlo en persona. 

Es posible que algún día volvamos a indagar en él, pero de darse el caso, dudo que no sea hasta dentro de mucho tiempo. 

En fin… por ahora esto es todo acerca del parque de los patos, el Parque Doña Casilda Iturrizar. Pero si quieres saber más… ¡Anímate a visitarlo!

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2 pensamientos en “Una segunda visita al parque de Doña Casilda

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