El puente más curioso que cruza el Urumea

Hoy jueves voy a hablaros del Puente Maria Cristina de Donostia, el primer lugar en el que me fijé en cuanto me bajé del autobús que me llevó a San Sebastián

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En anteriores entradas acerca de San Sebastián, (como la entrada sobre el Ayuntamiento o la de la Playa de la Concha) he ido mencionando a la reina Maria Cristina de Habsburgo-Lorena, quien fue segunda esposa del rey Alfonso XIII de España. Y es que esta reina consorte tuvo una notable importancia en el desarrollo de la ciudad y su conversión en el destino turístico que es ahora. 

Donostia le gustaba tanto que la convirtió en corte de verano y ordenó la construcción de varios edificios importantes de la ciudad, como el actual ayuntamiento, el Palacio de Miramar (para pasar allí el periodo estival), el balneario La Perla, etc. 

Y como fue alguien muy relevante en el auge modernista de San Sebastián, no es de extrañar que un puente lleve su nombre. 

El puente Maria Cristina cruza el río Urumea y se encuentra situado frente a la nueva estación de autobuses, por lo que es natural que fuera de las primeras cosas que visité cuando fui a esta ciudad en Abril. 

Atrajo mi atención desde el momento en el que lo vi a través de la ventanilla del bus, por lo que decidí acercarme y sacarle algunas fotos en cuanto me bajé. 

Como acabo de decir, me llamó mucho la atención, concretamente su diseño y sus detalles. Y ahora vais a ver por que. 

Sobre el río Urumea hay varios puentes, muy distintos entre ellos.

Por ejemplo, el puente la Zurriola (o puente del Kursaal) tiene unas farolas muy curiosas, de estilo Art Deco. Esto sumado al hecho de ser la pasarela que se encuentra más cerca de la desembocadura lo hacen muy atractivo, sobre todo cuando contribuye, con su luz, a iluminar la romántica noche Donostiarra.

El puente de Santa Catalina, a su vez, fue el primer puente de la ciudad que cruzaba el río, y como era de esperar, tiene una larga historia, pues su situación estratégica y sus años han llevado a que fuera destruido y reconstruido en numerosas ocasiones.   

También hay puentes más modernos, como el Lehendakari Aguirre. Sin embargo, el que hoy nos importa es el puente Maria Cristina, que destaca de todos los demás por ser el más detallado y atractivo arquitectónicamente hablando (aunque para gustos, los colores). 

Para empezar, se trata de un puente de tres arcos escarzanos, con una longitud de 88 metros y una anchura de 20 metros.

Lo primero que llama la atención de este puente son sus templetes, diseñados por el arquitecto José Goikoa y culminados por Angel García Díaz.

Al igual que gran parte de los edificios construidos por esa época (muchos de ellos durante los años 1887-1929, en los que Maria Cristina veraneaba en San Sebastián), estos templetes poseen un marcado estilo parisino influenciado por la Belle Epoque francesa. Concretamente, están directamente inspirados en los del puente de Alejandro III, construido en 1896 sobre el río Sena y de marcado estilo Beaux-Arts.

Cabe destacar que la idea original era construir dos arcos del triunfo en vez de estos cuatro templetes. 

Otro detalle importante del diseño de este puente y que me gustó mucho fueron sus farolas. A simple vista parecen las tipiquísimas farolas rústicas que podemos encontrar en tantísimas ciudades, sin embargo, coronándolas, podemos apreciar un detalle que marca la diferencia: dragones.

Resultan ser obra de Mariano Benlliure, y no son el único elemento del puente con imágenes curiosas que podemos encontrar, pues a lo largo del mismo, las barandillas y la cerámica de sus arcos vienen decorados con criaturas mitológicas y marinas, serpientes, niños, barcos, y, en general, varias estampas relacionadas con un romántico imaginario marítimo y naval. 

Aunque el puente actual data del año 1905, ya se podía cruzar el río por esa zona desde el año 1893, en el que fue construida una pasarela de madera que servía como acceso directo provisional desde el centro de la ciudad a la Estación del Norte (ferrocarril), la plaza de toros y el velódromo. 

El 20 de Enero de 1905 quedó inaugurado el puente Maria Cristina, cuyo diseño corría a cargo del ingeniero Jose Eugenio Rivera y de los arquitectos Julio María de Zapata y Antonio Palacios. Se le otorgó el nombre de la reina en su honor, y la inauguración de esta nueva pasarela sobre el río Urumea fue motivo de gran celebración. 

Aunque para muchos no sea más que otro medio para cruzar el río, en este blog nos dedicamos precisamente a indagar en el pasado de este tipo de espacios que pueden pasar desapercibidísimos o ser objeto de gran atención. Vamos, que somos unos cotillas. Y ya sea por sus vistas, por su aspecto, por su situación o por su historia… prácticamente cada espacio tiene algo que contarnos, como este puente cuya luz nocturna es custodiada por negros dragones de hierro fundido.

A mí el puente Maria Cristina me pareció muy curioso y lleno de detalles, por lo que desde el momento en el que lo crucé lo consideré digno de mencionar.

¿Y a ti, que te parece?

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