¿Un homenaje a Facebook en Bilbao?

Desde que escribo en este blog no dejo de fijarme en los pequeños detalles de las calles. Carolina ya nos lo decía hace unos meses cuando empezábamos: “Yo ya voy siempre con el chip puesto. Veo algo que me llama la atención y me viene el blog a la cabeza. Acabaréis pensando igual” Y así es.

El otro día en Bilbao, bajando de Miribilla al Casco Viejo, me fijé en una pequeña estatua.

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De ahí el nombre de la entrada de hoy. Está claro que no es ningún homenaje a la gran red social, pero no me digáis que no se parece un poco a su logo. Sobre todo desde esta perspectiva…

Pues se trata de un trabajo de Koldo Miranda. Lleva el nombre de “Armonía” y ya lleva más de 11 años en esta pequeña plaza-rotonda. Julio 2004 es la fecha exacta.

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Un refugio amarillo en medio de Durango

Ermita de DurangoDescubrimos este precioso lugar, la Ermita de la Magdalena el mismo día que fuimos Patricia, Ibai y yo a la Durangoko Azoka y sacamos fotos del Arte en Durango.

La fachada de la ermita no fue precisamente lo primero que vimos, de hecho el descubrimientos de este lugar, fue como casi siempre involuntario. Pasamos al lado y de repente giré la cabeza y vi esto:

De inmediato me gire y le dije a Patricia “¡Un lugar!” y empecé a pensar en títulos para la entrada. Ibai y Patricia no veían nada especial en este sitio, pero ya se sabe que esto de encontrar lugares es muy subjetivo.
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Una obra que elogia al hierro, en Bilbao

¿Queréis saber cual fue la primera escultura de Chillida en Bilbao? 

Siempre me ha llamado la atención el espacio que hay en la calle Gran Vía frente al edificio de BBVA. Se trata de una plaza de granito gris, decorada con una fuente en medio. Se encuentra frente a la boca del metro, a un paso de cebra de distancia de la estación de tren de Abando, y en la misma calle que el Corte Inglés. Y, por supuesto, un lugar así supone un importante punto de reunión para la ciudadanía. 

Pero nunca me había fijado en la escultura que hay… hasta que Carolina me la enseñó. 

Y no es una escultura cualquiera. ¡Se trata ni más ni menos que “Elogio al Hierro III”, creada por el mismísimo Eduardo Chillida!

Imagen extraída de http://wikimapia.org

No es la primera vez que mencionamos a Eduardo Chillida en este blog, y es que Patricia, en su entrada titulada “Una placita con arte”, ya habló de Topos V, otra obra de este gran escultor. 

¿Y que hace aquí esto? Se pregunta uno. Pues bien. En agradecimiento a BBVA por patrocinar varias de sus exposiciones, en 1997 Eduardo Chillida obsequió a la entidad con esta escultura.

Imagen extraída de http://bilboshare.com – Clickar en la imagen para ir a la página

Pero… ¿Por que “Elogio al Hierro III”?

Eduardo Chillida, para quienes no lo conozcan, fue un importantísimo escultor nacido en Donostia en el año 1924. Su arte pertenece al género abstracto, aunque en un primer momento era figurativo, y uno puede encontrar obras suyas en varios países del mundo, entre los que se encuentran Japón, Estados Unidos, Iran, Alemania, Finlandia, etc. 

Eduardo Chillida

Para Chillida el hierro era un imprescindible en sus obras, o al menos empezó a serlo después de volver a su ciudad natal en 1951, tras pasar tres años en París. Obtuvo un empleo en la fragua de su amigo Illarramendi, y allí comprendió la importancia que había tenido y tenía el hierro en el espacio rural vasco. 

Según sus propias declaraciones, él estaba trabajando en yeso, pero no lo encontraba adecuado para la obra que tenía en mente, pues ese material no transmitía la luz que Chillida quería transmitir (tanto figurada como literalmente). Simplemente, no era ese el material que la obra pedía. El hierro, en cambio, transmite esa luz oscura y cambiante que le remite a su entorno. 

A partir de ahí, Chillida comenzó a experimentar con el que se convertiría en su material artístico primordial: El hierro. 

Bilbao le debe mucho al hierro, y yo también.

Lo dijo el mismo Eduardo Chillida, y no le faltaba razón. 

Si en otras entradas, como la de la chimenea del Parque Etxebarria o la del barrio de Rekalde, hemos hablado de (o al menos mencionado) la industria de Bilbao y su importancia en el desarrollo de la ciudad, aquí vamos a hablar del hierro en la obra de Chillida.

“Elogio al Hierro III” se trata de una escultura de metal oxidado que mide 4 metros de altura y pesa 18 toneladas. 

Eduardo Chillida estudió el vacío y el espacio en sus obras durante sus años como escultor, un interés que le viene de su época como estudiante de arquitectura. De esta manera, la obra “Elogio al Hierro III” está compuesta por una estructura oxidada principal que se ramifica en cuatro apéndices curvados en su parte superior. 

Es un homenaje a la historia del hierro en esta ciudad. Parte de la tierra, se transforma y sube hacia arriba. 

Imagen perteneciente a Luís Miguel Rodríguez Santos. Extraída de http://es.slideshare.net/atenearte/abando-luismiguel

Por otro lado, los “Elogios” son una serie de obras de Chillida que están especialmente orientadas a la paz y a la armonía. Es por eso que el escultor dirigió tanto la creación de la obra como su colocación, de manera que todos los elementos de ese espacio tuviesen cohesión. Encontrándose en la Gran Vía, en un lugar importante para la ciudad, y frente a la estatua de Don Diego López de Haro, quería que la estatua resaltase sin imponerse en el lugar. Su preocupación por encontrar el punto perfecto para colocar esta obra le llevó a debatirlo con Norman Foster, arquitecto del metro de Bilbao (pues la obra se encuentra en una de las marquesinas de acceso a este). Y resultó que el lugar que eligió era el punto exacto en el que un mimo realizaba sus actuaciones callejeras.

imagen extraída de http://static.panoramio.com

Anda que no haberme fijado en tanto tiempo… Pero no me volverá a pasar.

Aunque Bilbao no tenga un Peine de los Vientos, Eduardo Chillida dejó su huella marcada en varios puntos de esta ciudad. Y este es uno de ellos.

¿Os animais a verlo?

Paseos por la costa

Yo soy de las que piensa que no hace falta esperar a verano para planear una mañana o tarde cerca de la playa, así que en esta entrada de hoy os quiero enseñar un lugar que descubrí, aunque parezca mentira, en diciembre de hace unos años. Ojo, las fotos también son de ese día, y recuerdo que estábamos a punto de terminar el año.

De hecho era 30 o 31 de diciembre, ahora no lo recuerdo muy bien. Las previsiones del tiempo indicaban una buena mañana, así que decidimos acercarnos a la playa. Lo bueno de vivir en Bilbao (o alrededores), es que con el metro Bilbao estás en unos minutos en donde quieras, ciudad o mar.

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Nos bajamos en la parada de Larrabasterra (zona C) y anduvimos un rato hasta llegar aproximadamente a este mirador. Tampoco quería ser muy estricta con el punto exacto porque creo que en este tipo de situaciones lo más interesante es encontrar el lugar por nuestras propias deducciones y descubrir el rincón y perspectiva que más nos gusta, ¿no creéis?

Lo gracioso en este caso es que tampoco sabía dónde me encontraba exactamente y cuál era la playa que estaba contemplando en esos instantes. Pero me daba igual, me gustaba, y tampoco hoy necesito recordar y volver exactamente a ese mismo lugar,… ¿para qué? ¿no es más interesante conocer diferentes rincones?

Yo nunca he sabido muy bien el nombre de las playas de esa zona. Sopela, Barrica, la Salvaje… Me hago siempre un lio. Sin embargo, me atrevo a decir después de investigar un poco, que en esos momentos estábamos cerca de la Playa Barinatxe, o La Salvaje como se la conoce también.

Así que la próxima vez que no sepas qué hacer te animo a coger el metro en busca de un buen paseo. Solo tienes que bajarte en la parada que más te guste y… ¡a la aventura! 😉

No te preocupes, que si sigues la costa no tienes por qué perderte. Llegarás pronto a algún lugar…

¿te gusta pasear por la costa? ¿Qué otras zonas costeras conoces y te gustaría recomendarnos?