Sendas, árboles y colinas en el parque de Arana

La primavera ya ha llegado y estos últimos días se ha dejado notar. ¿Que mejor manera de recibirla que caminando entre árboles florecientes? ¿Os hace la idea?


Una de las cosas que más me fascinan de Vitoria es la manera en que los espacios naturales se integran dentro del medio urbano. Toda la ciudad está repleta de parques, jardines y zonas verdes ideales para caminar y sentirse en contacto con la naturaleza, a pesar de que el clima no siempre esté de nuestro lado. 

Fue por eso por lo que nombraron a la ciudad “Green Capital” en 2012, y seguramente la abundante presencia de la naturaleza sea una de las razones por las que se ha disparado el turismo en Vitoria durante esta Semana Santa de 2016. 

Personalmente, dudo que el frío del invierno nos haya abandonado del todo… De todas maneras, parece que por fin empieza a hacer mejor tiempo. ¿Por que no aprovechamos a dar un paseo por un precioso parque? 

Mi recomendación de esta semana es el Parque de Arana, en Vitoria-Gasteiz.

Se trata de una amplia zona verde, con sendas, jardines, colinas y árboles por doquier. Actualmente cuenta un parque infantil con columpios, un espacio con aparatos para hacer ejercicio, una cancha de baloncesto y una zona para jugar a la petanca. 

Aunque el parque de Arana es uno de los parques más antiguos de la ciudad… lo cierto es que no tengo mucha historia que contar acerca de este lugar.

En su momento estuvo rodeado por el campo, por lo que recibía el nombre de Campa de Arana, y estaba rodeado por el barrio de Santa Lucía y el río Errekatxiki. Sin embargo, en la actualidad está mucho más sumergido en la ciudad. 

Por el sur conecta con la Avenida de Santiago, por el norte pasa la carretera Nacional-104, y en medio del parque, a través de un puente, enlaza directamente con la calle Andalucía. Además, al oeste del parque se encuentra la calle Portal de Elorriaga, donde actualmente hay viviendas; y cruzando la N-104 se encuentra la calle Joaquín Collar, donde se sitúa el colegio Arantzabela.  

Bueno… puede que no conozca mucha historia de este lugar… ¡Lo que si tengo sobre este lugar son muchas historias! Bueno… anécdotas y más bien.

Como el parque Arana queda cerca de mi casa, mis padres me traían aquí a menudo. Además, cuando volvía del instituto, cada vez que me cansaba de ir entre edificios, cruzaba el puente rojo y lo atravesaba. Sonará simple, pero me encantaba (y me encanta) cruzar ese puente.

¡De pequeño adoraba esos columpios! Bueno… esos precisamente no. Cuando yo era pequeño había otros. Recuerdo que el parque infantil contaba con un arenero, pero hace mucho tiempo que desapareció. ¿Lo quitarían por motivos de higiene?.

Una vez, cuando tenía alrededor de 10 años, recuerdo haber “luchado” contra una tormenta en la cancha de baloncesto de este parque. La lluvia caía y caía ayudada por el vendaval, con una fuerza impresionante. Yo me pasé casi diez minutos jugando a que no me llevase el viento. 

Obviamente… me empapé. ¡Pero fue muy divertido! 

Lo que mejor recuerdo de ese día fue el efecto de “oleaje” que generaba la lluvia al caer en tal cantidad, a tanta velocidad y con tanta fuerza sobre el suelo de asfalto de la cancha de baloncesto. La fuerza de la naturaleza, desatada, en todo su esplendor. 

Enfrente del parque se encuentra la residencia Arana, actualmente en desuso (aunque los vecinos piden su reapertura). Antes de convertirse en un geriátrico, este edificio fue la clínica que vio nacer a mi madre y a varios de mis tíos.

Los ciruelos japoneses que abundan en toda esta zona están a punto de florecer del todo. Ofrecen su sombra y algún que otro pétalo rosa a los paseantes que crucen los senderos sobre los que se alzan. Y a los imponentes álamos les queda muy poco tiempo para empezar a inundar el ambiente con su pelusa. 

A cien metros de este parque, podemos encontrar otro igual de vistoso, el Parque Aranbizkarra. Aunque de este ya hablaré en un futuro. 

El parque de Arana es un lugar precioso, aunque si te parece poca cosa o quieres visitar otros más, no te pierdas algunas de nuestras recomendaciones.

¿Con este cuantos parques de Vitoria van? Carol habló de los Humedales de Salburua, yo de su paseo del Aeropuerto. También he hablado de la Florida por su Belén único en el mundo y por sus estatuas de los Reyes Godos. También hemos hablado del parque de Judizmendi y del cementerio, que a su manera también es una zona verde.

¡Será por parques en Vitoria! (Y en este blog). ¡Vitoria los tiene a puñados! Y espero poder hablar de todos ellos en este blog, pero… por hoy, con el parque de Arana es suficiente.

Merece la pena visitarlo. ¿Verdad?

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